El poder del pensamiento

El pensamiento se erige como la entidad más preeminente, original y elemental. Dada la prolificidad con que el intelecto engendra millares de pensamientos por parpadeo, es imperativo cultivar una capacidad mental discernimiento para su clasificación, distinguiendo entre aquellos pertinentes a uno mismo y aquellos que resultan ajenos. La vida, en su esencia, se halla fundamentada en el pensamiento. Con la metamorfosis de un pensamiento en sentimiento, este deja una impronta, una marca indeleble en la psique. Mientras los pensamientos pueden eliminarse con celeridad, los sentimientos, como garrapatas hematófagas, persisten. Estos evolucionan a emociones, equiparables a robustas sanguijuelas. Estas últimas se transforman en los parásitos más poderosos, personificados en los deseos. La convivencia con tales parásitos, que se manifiestan en los numerosos anhelos individuales, no es empresa sencilla. Entre esos deseos, uno suele destacarse, y la inobservancia de su realización provoca un sentimiento de miseria. Tras el continuo desarrollo de deseo tras deseo, se llega al día en que uno mismo deviene en deseo, y en ese momento, el individuo se torna indeseado, desprovisto de aprecio.

¿Gozas de libertad en sus pensamientos? ¿Puedes, acaso, experimentar una existencia exenta de deseos, neurosis y psicosis? Si decides levantarte, así lo haces; de optar por permanecer en reposo, igualmente lo haces. ¿Es factible concebir una existencia caracterizada por tal grado de libertad? Esto es Akal. Esta es la «inmortalidad», en la cual la muerte carece de relevancia.

Myogik Kundalini Yoga

Al arribar a este planeta en calidad de conglomerado de moléculas y átomos, su conocimiento inicial era nulo. En la actualidad, se anhela la totalidad del saber. ¿Por qué? Por la aprehensión respecto a la mañana. La personalidad sensorial no se revela suficiente para solventar este interrogante. La incapacidad para percatarse del proceso cognitivo, plasmado en la reflexión acerca de los deseos y neurosis derivados de un pensamiento nimio, así como de la repercusión de dicha reflexión en la conducta y reacciones subsiguientes, constituye un desafío. El deshacerse de trivialidades resulta fácil, más la desvinculación de un elefante cognitivo se presenta como un arduo cometido.

Los pensamientos no pueden ser apresados, a diferencia de las amistades. La tendencia a la soledad motiva la búsqueda incesante de distracciones. El deseo, cual combustible alimentando un fuego, persiste, prolongando su quema más allá de la ceniza resultante.

La práctica meditativa, cuando es suficientemente cultivada, concede al lóbulo frontal la capacidad de discernir entre pensamientos pertinentes y superfluos: «Este pensamiento es acorde a mi ser, mientras que aquel carece de afinidad». La premisa para la salud, felicidad y santidad consiste en adicionar a la identidad únicamente aquellos pensamientos que la enriquezcan. Aquel pensamiento que no coadyuva a la conformación de la realidad individual, constituye su propia aniquilación. En este ámbito, lamentablemente, abundan tales pensamientos nocivos. El individuo se torna víctima de sus propios pensamientos.

La catalogación de un pensamiento se antoja posible. Cada pensamiento tiene su raíz. La estrategia óptima, tanto en el ámbito empresarial como en la senda de la prosperidad, reside en la meticulosa catalogación de los pensamientos.

Myogik Kundalini Yoga

Meditación

Cómo lidiar con los pensamientos:

1. Siéntate derecho con las piernas cruzadas. Levanta las manos al nivel de los hombros, con las palmas hacia adelante y los codos relajados hacia abajo. Apunta los dedos índices hacia arriba y sostén los demás dedos con el pulgar. Dirige la mirada hacia la punta de la nariz. Entona de manera monótona «Yo soy, Todo es«, alternando el movimiento de los dedos índices al ritmo del mantra. En «Yo», desplaza el dedo índice derecho hacia abajo; en «Soy», levántalo; en «Todo», baja el dedo índice izquierdo; en «es», levántalo. Continúa por 10 minutos.

2. Mantiene ambos dedos índices estirados y canta de manera monótona «Yo soy Akal«. Continúa durante un minuto. Para finalizar, inhala profundamente, contrae todo el cuerpo. Exhala como si fueras un cañón. Repite esto 2 veces más. Relájate.

Cuando te sumerges en una situación monotónica como esta, necesitas identificarte a ti mismo. Te vuelves divino. Solo durante ese momento preciso, no hay diferencia entre decir «Yo soy Akal» y «Yo soy Todo». Puedes ser lo que desees ser. Todo es simplemente un pensamiento.

Vídeo: Meditación para lidiar con los pensamientos

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